El 13 de agosto de 2026 la prestigiosa revista Science publica una investigación periodística en la que plantea cuestionamientos delicados sobre algunos resultados y procedimientos utilizados en algunos estudios sobre el Alzheimer en Colombia realizados por miembros del Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA) que fue liderado por muchos años por el neurólogo Francisco Lopera. En Colombia, ese mismo mes el periódico El Colombiano publicó esta noticia y el 18 de octubre lo hizo el periódico El Espectador indicando que la Universidad de Antioquia (UdeA) creó una comisión para investigar este asunto y dará su veredicto en menos de tres meses.
Antes de contarles de qué se trata esta preocupante noticia, permítanme hacer una breve introducción para contextualizar mejor este asunto.
Educación, sabiduría y ética
Se nos ha enseñado que la educación es la esperanza para la transformación de la sociedad. Se supone que una persona «más educada» podrá desarrollar una mayor conciencia de sí misma y de los demás para hacer el bien donde quiera que ejerza su profesión. Sin embargo, y desgraciadamente, esto NO necesariamente es cierto en todos los casos.
Es común encontrar personas que han hecho posgrados (especializaciones, maestrías, doctorados e incluso posdoctorados) los cuales son admirables académicamente pero reprochables como seres humanos por tener egos elevados, por menospreciar a otros e incluso por ser maltratadores. Bien se ha dicho que ser erudito no implica, necesariamente, ser sabio.
En los estudios profesionales se incluye formación en ética. No obstante, haber aprobado un curso de ética no hace ética a una persona. Ser ético es más que reflexionar sobre la moral (lo bueno o malo de cualquier asunto). Ser ético es una DECISIÓN que requiere convicción, disciplina, compromiso y asumir la responsabilidad de lo que se hace.
Universidades e investigación: de la formación y generación de nuevo conocimiento al negocio y cumplimiento de indicadores
Desafortunadamente en el momento en el que los modelos productivos actuales de las empresas fueron adoptados por el sistema educativo, la educación se corrompió y empezó a perder su norte original. Llegó incluso a convertirse en un negocio. Pasamos de la visión germánica de la educación, cuyo propósito es la transmisión de la cultura, a una apuesta francófona de ésta que privilegia los indicadores (visión productiva: formar ciudadanos para el sistema productivo y la obtención de la rentabilidad).
Es así como hoy en día es común que en varias Universidades y grupos de investigación la ciencia se haya convertido en un medio para cumplir indicadores. Para muchos, «el fin justifica los medios», y de esta manera, ante las altas presiones que reciben los investigadores para ser productivos, la ética pasa a un segundo plano pues lo importante es cumplir con los indicadores.
¿Qué fue lo que publicó la revista Science?
Durante varias décadas, el Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA), liderado por el neurólogo Francisco Lopera, desarrolló investigaciones que permitieron conocer mejor una forma hereditaria de la enfermedad de Alzheimer. Entre sus contribuciones se encuentra el estudio de familias portadoras de la mutación PSEN1 E280A, conocida como «mutación paisa», cuyos integrantes suelen desarrollar deterioro cognitivo a edades tempranas. Estos trabajos alcanzaron reconocimiento internacional y despertaron esperanzas entre numerosas familias que han convivido con la enfermedad.
Posteriormente, investigadores vinculados al GNA, entre ellos Joseph Arboleda-Velasquez y Yakeel Quiroz, propusieron que algunas variantes genéticas podrían retrasar la aparición de los síntomas. Una de ellas, APOE3 Christchurch, fue identificada en Aliria Rosa Piedrahita de Villegas, una mujer que permaneció sin deterioro cognitivo hasta una edad mucho mayor de la esperada. También se presentaron hallazgos relacionados con Reelin-COLBOS y Macondo.
Sin embargo, esta investigación periodística publicada por la revista Science hace varios cuestionamientos importantes sobre algunos resultados y procedimientos utilizados en estos estudios. Para ello, revisó más de mil documentos y consultó a expertos en genética, neurología e integridad científica.
¿Cuáles son los principales cuestionamientos que presenta la revista Science?
- Science encontró modificaciones en las edades registradas de inicio del deterioro cognitivo y de la demencia. Por ejemplo, en un paciente la edad de aparición del deterioro cognitivo leve cambió de 42 a 52 años. Estos cambios son relevantes porque podrían hacer parecer que Christchurch retrasa la enfermedad. Algunos especialistas señalaron, además, que las edades fueron modificadas con mucha mayor frecuencia entre portadores de esta variante. Quiroz explicó que se trataba de correcciones realizadas mediante nuevas revisiones clínicas; otros profesionales cuestionaron la justificación de algunos cambios.
2. Tres analistas independientes identificaron posibles duplicaciones de imágenes en tres de doce publicaciones examinadas. Algunas fotografías presentadas como organoides cerebrales diferentes parecían proceder de una misma estructura. Otras, utilizadas para representar tejidos de ratones distintos, mostraban semejanzas que sugerían un origen común. Science solicitó las imágenes originales para examinar estas anomalías, pero informó que no fueron entregadas.
3. Dudas sobre la declaración de intereses económicos. Algunos investigadores participaron en solicitudes de patentes y en proyectos empresariales relacionados con los descubrimientos. Según Science, una publicación declaró una patente, aunque existían otras solicitudes vinculadas.
4. Cuestionamientos sobre la autoría científica. La revista describe dudas sobre la participación de Francisco Lopera en una respuesta científica publicada después de su fallecimiento. Algunos colaboradores señalaron que su deterioro de salud habría dificultado revisar o aprobar el documento.
5. Resultados de otros investigadores que no confirman claramente el efecto protector de una sola copia de Christchurch. Dos colaboradores, además, retiraron sus nombres de un manuscrito sobre Macondo por desacuerdos relacionados con la interpretación de los datos.
En este punto conviene preguntarse: ¿estamos ante errores o malos entendidos que deben corregirse o ante posibles fraudes intencionales? La distinción es fundamental. Podríamos pasar de haber sido motivo de orgullo mundial a vergüenza internacional en un abrir y cerrar de ojos como cuando se cae una torre de naipes como la de la imagen de inicio de esta publicación.
Ojalá todo se pueda aclarar pronto. Una inconsistencia en un registro o una imagen sospechosa no demuestra, por sí misma, que alguien haya falsificado resultados intencionalmente. Para establecer responsabilidades se requiere examinar los datos originales, los procedimientos empleados y las explicaciones de quienes participaron.
El GNA defendió la validez de sus investigaciones y señaló que las anomalías identificadas no afectan, a su juicio, sus conclusiones científicas.
Según Science, ni Joseph Arboleda Velasquez ni Yakeel Quiroz han respondido sus solicitudes de entrevista ni las preguntas detalladas enviadas.
Independientemente del veredicto de esta investigación, NO debe desconocerse el valor de las contribuciones históricas del Dr. Lopera y su equipo de investigación. Quienes lo conocieron dan fe de su rigurosidad científica y calidad ética.
Para quienes quieran leer la publicación original de Science (está en versión en inglés y español) y las publicaciones de los periódicos colombianos mencionados, les dejo los enlaces respectivos.
Esperemos que no pase lo que se ilustra en este cortometraje de 7 minutos que hizo la Universidad de Alcalá hace un tiempo y que los invito a ver. Es un buen recurso, para quienes somos docentes, para trabajar con estudiantes que se están formando en investigación y que serán en nuevo relevo generacional para que la ciencia siga cumpliendo su objetivo: la generación de nuevo conocimiento con la rigurosidad y ética que ello requiere. Justamente fue esto lo que me motivó a hacer esta publicación.
Mi denuncia es más amplia: es a todo un sistema corrompido en el que es muy fácil que en la educación y en la ciencia muchos pierdan el norte.